Para ayudarte a nadar más rápido en estilo libre, repasaremos tres detalles clave de la patada que pueden marcar una gran diferencia: TÉCNICA, RITMO Y TRANSICIÓN.

 

TÉCNICA

La técnica de tu patada determinará qué tan rápido puedes moverte. Para que tu patada sea realmente efectiva, necesitas tener una gran flexibilidad en los tobillos. Cuanta más flexibilidad tengas, menor resistencia crearás en el agua.

Lo contrario también es cierto. Además, las rodillas deben estar ligeramente flexionadas al bajar y estiradas al subir. Para lograrlo, debes relajar los isquiotibiales y activar los cuádriceps cuando la pierna baja. Al subir la pierna, debes activar los glúteos, los isquiotibiales y los gemelos.

 

 

RITMO

Después de aprender una buena técnica de patada, necesitas perfeccionar el ritmo. Esto puede variar según la distancia que estés nadando, pero el ritmo más común es seis patadas por cada dos brazadas.

Es decir, tres patadas con una pierna mientras un brazo realiza una brazada completa. El timing de las patadas también es fundamental.

Debido a la rotación y al movimiento de los músculos del core, lo ideal es que la pierna derecha baje cuando el brazo izquierdo entra al agua. Mientras te deslizas, realizas otra patada y usas ese impulso para iniciar la tracción mientras la pierna vuelve a bajar.

 

 

TRANSICIÓN

Cuando nadas estilo libre, lo más efectivo que puedes hacer después de un giro/vuelta es realizar varias patadas de mariposa o delfín bajo el agua.

Esto te ayuda a mantener la velocidad del empuje. Sin embargo, el problema de muchas personas es que pierden esa velocidad en la transición de la patada de mariposa a la patada de crol.

 

 

Las primeras patadas de crol después de un giro son cruciales. Deben ser rápidas y comenzar antes de que los brazos empiecen a moverse. Esto también está relacionado con la técnica de breakout (rompimiento de la superficie). 

Nada rápido!

Por cierto, no olvides compartir este conocimiento con otros…

¡Gracias!